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Mostrando entradas de agosto, 2017

"Salva a la animadora salva al mundo" *

a Agus 
No te vayas no te alejes por esos puentecitos macabros no le des poder al miedo al cansancio al desamor. Sí. Estoy tratando de convencerte. Porque te quiero porque creo en vos porque creo en tu luz. No te vayas en el fondo llorando en el fondo herida Alejandra? Alejandra no pudo, no supo, no quiso. Vos conociste la vida LA VIDA saltaste jugaste creíste declamaste nos hiciste pensar nos metiste pájaros hasta en los tobillos nos enseñaste en tu voz a volar. Claro que el amor duele perfora arrasa invade quema. Pero en cada vuelta de hoja hay más siempre más siempre una revancha de la vida que te mira desde todos lados en los ojos de un perro en un diminuto brote en la sonrisa de un desconocido en las venas de las manos con las que escribís. Claro que nos caemos perdemos hundimos quebramos, pero siempre una grieta siempre el aleteo de tu fénix a través de la almohada hablándote desde el cielo de tu sueño. Hay muc…

Madera

Imagen
Cuando era chica
jugaba con maderas
a construir casas 
para mis muñecas.
El mundo era inmenso,
no sabía del dolor.
Cuando era chica
creía que mi papá
que​ construía los muebles
de nuestra casa
construiría también
los de mi casa futura.
Pero un día el tiempo
empezó a cerrarse.
Cada vez quedaban
menos maderas
menos muñecas.
El dolor comenzaba
a manifestarse
como el agua que repta
sobre una orilla.
Cuando era chica
creía que
con unas cuantas maderas
podía construir un mundo.
El tiempo era
una criatura informe
que no cabía en las manos.
A la adultez viruela
le llega su sentencia:
un padre ya cansado
de construir muebles,
un par de tablas
que no logran disimular
ningún agujero,
el tiempo
agotándose implacable
en un reloj de arena,
el dolor como figurita repetida
y una casa
que no es mía,
vacía de muñecas.