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Mostrando entradas de 2016

NocTurnidaD

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Rasgo el velo.
Ahí la noche,
la sed con que los pasos
se pronuncian.
Rasgo la hendidura,
el hueco en el espejo
poblado de alimañas,
hiedras, ángulos, diamantes grises.
Salto, adormecida aún,
con el recuerdo de un cuerpo
con el que conversé durante mi sueño:
"esta isla es todo lo que hay"
me dijiste,
"busquemos algún puente, alguna zona
con flores"
te dije.
Rasgo el despertar,
arañando la huella,
la posibilidad que se desvanece
y muere en un nuevo silencio,
"hay demasiado aire entre nosotros"
me dijiste,
"las distancias son inventos de la mente"
te dije.
Rasgo el día,
aturdida de reir,
de buscar en el viento
lo que no me pertenece,
de inventarme dioses
porque no tengo
con quien jugar.
Rasgo las fibras de este mundo
desierto
finito
quieto,
me deslizo entre lilas y piedras
hacia el túnel que se abre.


Foto / Poesía por Cande






Aprendizajes

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El amor incondicional
lo aprendí de mi vieja,
la eternidad
la aprendí con una cámara de fotos,
los mundos paralelos
los conocí leyendo,
la paciencia
la aprendí teniendo gatos,
el compartir
lo aprendí de una amiga
que me invitó a comer
cuando se estaba quedando sin dinero,
la sonrisa
la aprendí de los niños,
el infinito
lo conocí en una mancha de humedad,
la poesía
la aprendí de la lluvia,
las matemáticas
las aprendí contando escalones de escaleras
y baldosas rotas,
la geografía la aprendí
quedándome cuando me quise ir,
la libertad
la aprendí andando en bicicleta,
la esperanza
la aprendí de la hiedra que emerge
desde abajo del muro en ruinas,
que todo pasa y que cada día promete algo nuevo
lo aprendí de mi abuela: "a dormir que mañana será otro día".
la aventura la aprendí trepando a un árbol y leyendo historietas,
el silencio lo aprendí de grande, cuando aprendí a meditar,
la magia
la aprendí en un sueño.
Ahora intento desaprender la rabia y el desamor
que aún hacen de las …

Rima del adulto

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                                                    A Agus (la buena niña que todo lo rima)


Din don
din don dan
a la una
a las dos
te podrás escapar
si las brujas te ven
hoy se vuelve a sellar
ese pacto en la sed
cabalgando hacia el mar.
Din don
din don dan
que la vida se gasta
que el reloj se derrite
que no somos gigantes
ni astronautas de cera
ni campeones de fábula
solo nuestra quimera,
es la llama invencible
la que encienden las brujas
al costado del tiempo
cuando la sangre puja
y abrirá una canción
tu destino improbable
sortearás los caminos
hasta desembaucarte,
que no hay red
sin payaso
ni carroza a las doce
que es el fin de ese cuento
y otra luz hoy se abre.


Poesía/ Fotografía por Cande Rivero

Esencia

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Diste vueltas
una y otra vez.
Algo en vos está quebrado,
mutilado,
agonizando.
Construiste un circo
con apariencias,
espejos de colores,
veneno.
Te quedaste sin aire.
Te cansaste de fingir,
de poner energía ahí afuera,
de esperar lo que no ocurrirá.
Todo va cayendo
incluso
tu cuidada vestidura,
tus creencias,
tu máscara de papel cometa.
No hay nada ahí.
No hay nada, ya ves.
Llegaste a lo vacío
y es letal
el sonido de la verdad.
Pero no hay nada más puro
y valió la pena.
Ahora
unos cuantos pájaros
atraviesan el frío,
se demoran en tu boca
y te es dado sonreir.
Se abre la compuerta,
te estás esperando
te estás recibiendo
te estás encontrando.
Es todo lo que hay,
ya ves.








Civilización litoral

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Bautizamos la isla.
Armamos nuestro pequeño templo civilizado,
nuestra carcaza de lata
muy bien construida con restos,
con lo que la humanidad ha podido darse
a sí misma.
Implantamos un esqueleto lleno de chatarra
en la isla sonora.
Le llamamos casa.
Pensábamos que el lugar se iba a llenar
de grillos serpientes caracoles.
Pero no.
Tal vez desconfiaron de nuestra guarida.
Tal vez lo que nosotros llamamos hogar
tenga poco de hogar
poco de tierra
poco de vida.
Así que ahí quedó
la instalación,
abrazada por aguas
que saben siempre querer lo que tocan
sin importar el nombre.
Los adorados camalotes
le hicieron espacio entre sus brazos,
y la imagen susurra bajito:
por acá...
por acá pasó el hombre.



Foto / Poesía: Cande Rivero

Cosas del nacer II

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Cercanamente
oímos tus diminutos pasos.
Mientras
tejemos y destejemos
nuestra memoria.
Bajamos por toboganes
para sellar la propia infancia
y dejarla ir.
Nos abrimos y nos cerramos
como ostras marinas
frente al encanto abrumador
o al desconcierto.
Todo es verdad.
Y tu tambor
que viene golpeando desde lejos
ya casi se une a nuestro tiempo.
Qué es la eternidad?
cómo es que trepaste
entre los frutos salvajes
de lo desconocido
buscándonos en el espacio,
repitiendo nuestros nombres
hasta unirlos?
cómo es que te desprendés
desde nuestra esencia
hacia el aire
hacia los colores
hacia la inmensidad.
Ya sabrás,
ya habrá tiempo
para que dibujes y desdibujes
tu destino,
para que avances o vuelvas hacia atrás
en busca de tu alimento,
en busca de tu sentido.
Sólo tenés que saber
que desde hace días te esperamos,
y en cada pausa de pensamiento
se abrió un espejo
en donde te abrazamos
y te oímos cantar
ente flores de agua
en tu agua de sueño.






Cosas del nacer (1)

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Quién se acerca a la torre con sus pies en el agua, quién indaga en la superficie algún valle profundo, quién se derrota a sí mismo para al fin liberarse, quién abre caminos en un cuenco de sal, quién husmea en la noche, qué serpiente guerrera, quién adormece a su sombra hasta quedar detenido, quién salta de barrera en barrera las mil pruebas de oro. Quién percibe que acá, en el borde del mundo, una campana suena recordando lo inminente. Me gusta esta habitación porque aunque es blanca y es fría tiene una ventana por donde se ven los árboles. Todo está quieto preciso, sigiloso el andar hacia la sangre primera. Somos varios los que estamos por nacer y aún  hay un tigre que ronda y ronda en el monte iluminado.


Foto / Poesía: Cande Rivero









La luz que vendrá

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La luz que vendrá
Entonces el puñal. Tu esqueleto empujando hacia la luz pidiendo reconvertirse. Éramos mariposas, me dijiste, espías en el mundo de los otros. Entonces el filo del puñal. Agua fresca entrando en los labios. Tu cuerpo empuja hacia su límite pidiendo disolverse. La cima sensible de tu vida. Las horas amontonadas en el atrás. El tiempo como látigo. Éramos barcos, te dije, animales alados en el aire secreto de lo que aún no es. Hoy presiento tu forma detenida, los gajos de tu luz a contramano. La cima sensible donde nos fue dado vivir, arriesgar palabras como pequeños eslabones dispuestos en la eternidad. Tu cielo empuja hacia lo cierto, con corona de flores y sigiloso como un animal que repta. Somos camino, te dije, sonido inconsistente que renuncia a toda forma de encarcelarse. Vamos y venimos,

..

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El río me dijo:
estamos de paso.

A veces somos tan tontos tan tontos tan tontos
que nos demoramos
distraemos
perdemos
en mirar las esporas que atraviesan
el aire azul.

Somos hormigas,
te dije,
un pequeño ritmo
en los dedos de algún dios.

A veces somos tan luz
tan fuego,
amapolas bailando
en la cueva del tiempo.

Todos nacemos
con un relojito entre las manos.
y sí,
éste es mi tiempo
mi posibilidad
mi reino
mi diminuto laberinto
que late entre dos flores.

A veces somos
tan sabios
que todo se vuelve SÍ
se vuelve paz.

Canto descalza
en el patio
lleno de mariposas
que reclaman ser miradas,
y me cuentan
que viven apenas
unos días,
y que nacen con
un reloj diminuto entre las alas.


Cande) 2016

Canción de enero

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Necesito sentarme en un bloque de tiempo un bloque de tiempo detenido, necesito sentarme sobre  la hoja de una parra, volverme hormiga, disimularme. ¿Qué estabas haciendo cuando el mundo se cayó en pedazos? Ella ríe con su risa loca su risa falsa, tantos payasos deambulando, tanto espejo bobo. Nadie detendrá el tiempo por vos para ver las cosas morir en cámara lenta. ¿Dónde estabas cuando el mundo se cayó a pedazos? Ella pone cara de poker cara de vendedora de avón, no le creas no le creas es una impostora, anda hablando de dios a tus espaldas pero lleva el mal dentro. ¿En qué estabas pensando cuando el mundo se cayó en pedazos?



Foto / Poesía por Cande Rivero

Luciernaguismo

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Iluminadas las ideas
iluminado el cuerpo
iluminado el espíritu
un brote extraviado escala el aire
preguntándose a sí mismo por
la eternidad
la ilusión
el tiempo.
Iluminado el corazón
alguien golpea una puertecita
en la conciencia
y afirma: esto no es todo.
Para completarse
integrarse
unirse
hay que estar atentos
para que no venga ningún fragmento
de materia
o de razón
a ocupar un lugar que no le corresponde,
inquietando al resto del
mecanismo humano.
Iluminado el día
la noche se ha ido
a jugar al ping pong
a la playita inundada
o
a rebotar entre dos luciérnagas.