29 de marzo de 2014

"Las penas son de nosotros.."
















Querías un buen poema.
Una fórmula exacta
una cadena de palabras
que nombrara con precisión el dolor.
Sus pliegues.
Su falta de luz.
Sus dientes comiendo por dentro
un jardín oculto.
Pero con dolor no se puede escribir
ni pensar.
Apenas se respira.
Apenas se mira pasar la vida desde una nube
Y se le reza a quien sea
mientras el silencio aturde
y olvidamos comer
y las flores se desintegran.




27 de marzo de 2014

Monte de luz
























Alejada de toda sentencia
me dedico a elegir formas para la luz.
Combino las distintas posibilidades
de alumbrar, de decir.
Y veo que existen espacios
que no pueden llenarse
palabras y objetos que no pueden
reemplazarse por otros.
Y percibo luces y sombras
que cargan con un destino
que señalan decididamente un camino
un puente por el que cruzar
unos pájaros que debían pertenecer al día
y fueron olvidados entre restos de la noche.
Y pruebo dar luz, también, a lo imperfecto
al barco que mece nuestra incertidumbre.
Y armo un pequeño recorrido también
de luces débiles
a las que debo enseñarles a elegir
a proteger
lo que deba brillar
los sueños feroces de los hombres
sus espejos asesinos
sus vidas apagadas.






26 de marzo de 2014

Había una vez un alma



















Determinada ya
la posibilidad sagrada
de que a pesar de todo
te quedes donde estás.
Cerradas las compuertas abismales
aún permanece la presencia de tus ojos
ellos atraviesan cada pequeña acción
ríen en mi risa
andan en mis manos mientras escribo.
Yo hago con mi sed
lo que queda por hacerse
levanto una casa donde volver a creer.
Voy tallando en el camino de las hojas
un cuerpo ingobernable
un espía que sospecha en la quietud
y agoniza entre preguntas que nadie contesta.
Voy recuperando para mí
un jardín que se sostiene en puntas de pie
por encima del hambre.
Recuerdo todo
pero aprendo a no morir.
Me pliego entre mis alas
y respiro.
Podrán decirme que estoy demasiado confundida.
Podré decirme que estoy demasiado confundida.
Me sostengo en mí misma hasta que el viento cambie
mientras hablo escribo camino
o me desvivo en alguna guerra cotidiana
escoltada todavía por tus ojos
que miran tal vez
lo que yo no sé mirar.



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Caminé por esa calle
caminé por tu voz.
Odié sentir que soy de agua
y que estoy yéndome.
Volví a mirar el color de las uvas
los pequeños mundos que se inventan para reir
las cosas que sólo crecen cuando se pierden
los pactos que besé y destruí
los hilos que se cruzaron al filo del dolor
y ya no se sabe qué es mejor.
Y la flor no fue tan pura y no selló ningún pacto
y el vuelo me lastimó
y odio sentir que entendí por fin algo.





23 de marzo de 2014

Mapas invisibles, rutas imprevistas.














Y si sigo acá
ya no sos vos
ya no soy yo.
Y si sigo acá
la fiebre crece al no decir
al no encontrar.
Y si sigo acá
me estrello contra la forma espejada
que me dicta tu amor
que dibuja en el cielo vacío
de esta hora
un ángel rabioso que ya no da más.
Y si sigo acá
espero que sigas también
buscándome aunque no lo sepas
aunque la ciudad nos funda toda alegría
nos apague la sed
nos obligue a callar.
Y si sigo acá
y seguís también
como un ave a punto de amar alguna jaula
como una piedra que dejó de rodar
y si seguís acá
te pido que me busques
haciendo resonar si es necesario
cada hueso en la noche de los vivos
hasta encontrarnos
hasta mirarnos bajo la misma luz.

























No puedo detener este momento.
Ni conservar sólo lo necesario.
Sólo sé amar la rosa de cristal
que crece sola
y es protegida en nuestro silencio.
Sólo sé que no quiero mirar lo que aún no llega
lo que aún no es.
Y hay ramas en las que sentarme a pensar
y soles reunidos al costado de lo que decimos.
Y hay certezas que son como el agua
que no puede guardarse entre las manos
y jardines móviles esperando echar raíces
y secretos al ras de la tierra
al ras de la vida.
Y yo no puedo detener este momento.
Ni obligarte a jugar.
Ni armar un palacio con tus heridas
con mis heridas.
Y yo no puedo conservar sólo lo necesario.
Sólo sé amar la rosa de papel
la rosa de cristal
que nació después de alguna destrucción
que nació en mitad del fuego
y crece sola
si sabemos confiar
y es protegida por nuestro silencio.






4 de marzo de 2014

Cuidad la ciudad de adentro















Salgo en mi bici verde
con mi vida pequeña a cuestas.
Salgo a conquistar el mundo
la ciudad multiforme
la cueva de los sentidos.
Salgo y cruzo con los ojos los balcones del sur
los últimos adoquines
los ángeles de piedra que miran también en el silencio.
La ciudad de palomas y gatos.
De gente que se esconde cuando llueve.
De calles vacías si no hay nada que comprar.
Si no hay nada que vender.
Voy demasiado rápido tal vez
y no sé ver algunas cosas
algunos vidrios de color
algunas rejas
alguna frase en una pared perdida.
Voy demasiado rápido
y suelto las dos manos.
Y cruzo algunas señales
algunos instantes que marcan algo distinto
que señalan un círculo débil
donde la magia es posible.
Me desnudo en la calle invisible.
Me desprendo de mi nombre.
Me asomo a la posibilidad de que este órden se quiebre.
Mientras tanto avanzo.
Y avanzar en el espacio coincide con avanzar en el tiempo.
Y dejo atrás algunas palabras, algún amor.
Y recobro en la calle otra forma de mirar,
de sentir.
Y avanzo en el túnel con palomas y gatos y ángeles abandonados.
Y termino siempre,
siempre
en un lugar distinto.





2 de marzo de 2014

Crónica de un tango revirado.
















Amé con mi sable recortando el viento.
Amé todo lo que encontré alrededor
para encontrarte.
Amé como un animal en mitad de la noche
en mitad de la sed.
Amé sin entender nada.
Amé con las perlas de mi sangre
en las perlas de tu luz.
Amé hacia adentro y hacia fuera.
Por encima y por debajo del universo.
Amé y me volví una estrella salvaje
uniendo mil puntos en el bosque del cielo.
Amé con dolor,
con mi cuerpo atrapado en otro laberinto.
Amé desde mis entrañas hasta mi corazón
la puerta de tu nombre
la puerta de tu vida.
Amé sin entender nada.
Sin saber partir.
Amé con una flor girando entre mis huesos
recordándome que no aire posible que no se pueda llenar.
Que no hay piedras ni palabras ni sonidos
que puedan ocultar ese color.






Poesía y foto: Candelaria Rivero

El niño mitad ave me dibuja. Soy yo quien lo traiciona quien lo sacude y lo espanta quien lo abandona lejos. Del libro Curuzú /...